En un momento en el que la arquitectura está llamada a responder a desafíos cada vez más complejos (descarbonización, eficiencia de recursos, reducción de residuos o adaptación climática) resulta imprescindible volver a plantear una pregunta fundamental: ¿cómo construir mejor y durante más tiempo?
El proyecto Big Fish, desarrollado por F5 Proyectos, representa precisamente esa nueva manera de entender la arquitectura: una construcción ligera, honesta, desmontable y pensada para convivir con el tiempo sin imponerse al entorno.
No es casualidad que este proyecto fuese reconocido en los Premios ATEG de Arquitectura, Ingeniería y Arte. Porque Big Fish no solo destaca por su calidad espacial o conceptual, sino también por una decisión técnica fundamental: la utilización del acero galvanizado como material estructural y de protección.
Construir para permanecer
Durante décadas, gran parte de la construcción contemporánea ha estado marcada por una lógica de consumo rápido: edificios concebidos para ciclos de vida cortos, elevados costes de mantenimiento y materiales difíciles de reutilizar. Frente a ello, el acero galvanizado propone exactamente lo contrario.
Su durabilidad, resistencia a la corrosión y prácticamente nulo mantenimiento permiten ampliar enormemente la vida útil de las estructuras, reduciendo tanto el consumo de recursos como las emisiones asociadas a futuras reparaciones o sustituciones.
“Debemos entender la sostenibilidad como una oportunidad de innovación, siempre dentro de los límites del planeta. Evitar la “visión de túnel de carbono”, pues un enfoque sostenible significa ir más allá de la simple reducción de emisiones. Debemos evitar decisiones que reduzcan el carbono a costa de agravar problemas, como la generación de residuos tóxicos, la pérdida de biodiversidad o la desigualdad social. La sostenibilidad debe abarcar por igual las componentes ambientales, sociales y económicas (triple balance)”
En otras palabras: la construcción más sostenible no es únicamente la que emite menos al construirse, sino también la que evita volver a construir.
“Inspirados en el origami, demostramos que la resistencia no depende de la acumulación de material, sino de la forma. Se emplea acero S275JR galvanizado por su durabilidad, bajo coste y alta capacidad resistente, que permite “construir con menos” mediante el plegado. De esta manera logramos sustituir la estructura convencional por una envolvente portante ligera de solo 1,5 mm de espesor, reduciendo el peso de envolvente y estructura un 85%. Esto posibilita cimentaciones superficiales y minimiza el impacto en el terreno.”
Una arquitectura desmontable y reutilizable
Uno de los aspectos más interesantes de Big Fish es que plantea una arquitectura capaz de adaptarse, desmontarse y reutilizarse. Una visión plenamente alineada con los principios de economía circular que Europa impulsa ya de forma decidida. El acero galvanizado encaja de manera natural en este paradigma:
• es un material 100% reciclable,
• permite sistemas industrializados y desmontables,
• facilita la reutilización de componentes,
• y mantiene sus prestaciones durante décadas incluso en ambientes exteriores exigentes.
Como BIG FISH está completamente atornillada, sin soldaduras, ostenta una “desmontabilidad absoluta” (Diseño para el Desmontaje). Al final de su ciclo, la estructura puede desenroscarse de sus cimentaciones y la vivienda desmontarse por completo.
La sostenibilidad deja así de ser únicamente una cuestión energética para convertirse también en una cuestión de permanencia, mantenimiento y capacidad de reutilización.
La belleza de lo honesto
La arquitectura contemporánea tiende cada vez más hacia la sinceridad material. Mostrar cómo se construye. Mostrar la estructura. Mostrar el paso del tiempo sin artificios.
En ese sentido, el galvanizado aporta también una estética propia: técnica, sobria y coherente con una arquitectura que no necesita ocultar cómo funciona. Como señalan desde F5 Proyectos:
“Bajo el enfoque ‘de la cuna a la cuna’, debemos priorizar materiales de alta durabilidad y bajo mantenimiento para minimizar el impacto de sus reemplazos, concibiendo el edificio desde su origen como un ‘banco de materiales’ diseñado para el desmontaje y la máxima retención de valor de sus recursos”
Estas reflexiones conectan plenamente con la filosofía del acero galvanizado: proteger sin necesidad de mantenimiento continuo y garantizar la durabilidad de la estructura durante generaciones.
Industrialización y sostenibilidad: una alianza necesaria
La construcción industrializada será uno de los grandes vectores de transformación del sector en los próximos años. Y para ello serán necesarios materiales capaces de responder simultáneamente a exigencias técnicas, ambientales y económicas.
El acero galvanizado aporta precisamente esa combinación: durabilidad, rapidez de ejecución, bajo mantenimiento, circularidad y alta reciclabilidad.
El entorno construido es responsable de aproximadamente el 40% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y del 50% de los recursos extraídos. Ante este impacto medioambiental, el sistema NHouses adopta la construcción off-site (industrialización) y el diseño paramétrico como herramientas de resolución sistémica.
Gracias a este proceso, el desperdicio de acero es prácticamente inexistente (situándolo por debajo del 1.8%), y cualquier pequeño retal sobrante es reciclado de inmediato en la propia fábrica
Proyectos como este demuestran que industrialización y calidad arquitectónica no solo son compatibles, sino que pueden reforzarse mutuamente.
Construir menos veces
Uno de los principios que defiende la Asociación Técnica Española de Galvanización (ATEG), es que la sostenibilidad real debe medirse también en décadas. Cada estructura que evita ser reparada continuamente, sustituida prematuramente o protegida mediante procesos recurrentes está evitando emisiones, costes y consumo de recursos.
El acero galvanizado no es únicamente una solución técnica. Es también una manera de entender la construcción: más duradera, más eficiente, más reutilizable y responsable con el futuro.
Y proyectos como Big Fish ayudan a demostrar que esa visión no solo es posible, sino también arquitectónicamente inspiradora.





