La siderúrgica sueca SSAB ha reanudado las obras en su planta de Luleå tras una interrupción que se prolongó desde finales de junio. Así lo informó el diario Dagens Arbete.
La interrupción se debió a la detección de trazas de cianuro de hidrógeno en los detectores de gases personales.
Klaes Danell, presidente de la sección norte del sindicato Byggnads, celebra la introducción de medidas de seguridad adicionales. Según la organización, se instalarán nuevos puntos de control para detectar cualquier emisión de gases en el lugar de trabajo. Danell afirmó que el sindicato seguirá de cerca la evolución de la situación y que cuenta con información actualizada tanto de SSAB como de las constructoras implicadas en las obras.
Como se indica en el comunicado de SSAB, la empresa está ampliando su programa de monitorización actual en consulta con expertos externos. Este programa incluirá mediciones en condiciones similares a las de producción, utilizando el equipo de protección individual necesario. Se están realizando análisis adicionales para examinar la nueva información.
Como se mencionó anteriormente, cabe destacar que las pausas no tienen un impacto significativo en el cronograma ni en el presupuesto general del proyecto.
Cabe recordar que los trabajos en la planta se suspendieron inicialmente el 3 de abril de este año, después de que varias personas presentaran síntomas de enfermedad. A partir del 27 de mayo, los trabajos se reanudaron gradualmente tras un análisis de las causas. Se concluyó que los síntomas fueron causados por polvo combinado con virus respiratorios y las condiciones climáticas.
El actual proyecto de la planta siderúrgica eléctrica de SSAB forma parte de los esfuerzos de la empresa por transitar de la producción basada en combustibles fósiles a la producción de acero verde.





