Estados Unidos y Ucrania han llegado a un acuerdo que otorgará a Washington acceso a los valiosos recursos minerales ucranianos, a cambio de garantizar apoyo continuo a Kiev en su guerra contra Rusia.
Ucrania y Estados Unidos gestionarán conjuntamente y mantendrán la copropiedad del fondo de inversión, sin que ninguna de las partes tenga un voto dominante, declaró Yulia Svyrydenko, ministra de Economía ucraniana. El fondo se financiará con nuevas licencias ucranianas de petróleo, gas y minerales críticos, y el 50% de todos los ingresos procedentes de las licencias se destinará al fondo.
El acuerdo, firmado el pasado miércoles, incluye la creación del Fondo de Inversión para la Reconstrucción EEUU-Ucrania, una iniciativa gestionada por el Departamento del Tesoro estadounidense en colaboración con el gobierno ucraniano y el Reino Unido.
Aunque no se ha revelado el monto total del fondo, se espera que impulse la recuperación económica de Ucrania y fortalezca los intereses estratégicos de EE.UU. en la región.
Este pacto, que originalmente estaba previsto para firmarse durante la visita del presidente Volodímir Zelenski a EE.UU. en febrero, se retrasó debido a tensiones políticas, incluidas las críticas del expresidente Donald Trump hacia el liderazgo ucraniano.
Sin embargo, analistas como Joseph Dahrieh de Tickmill destacan que el acuerdo beneficia a ambas partes: Ucrania obtiene la inversión necesaria para su reconstrucción, mientras que EE.UU. reduce su dependencia de China en el suministro de minerales críticos, esenciales para sectores como la defensa, la energía limpia y la tecnología avanzada.
Ucrania requiere inversión urgente para reconstrucción, manteniendo control soberano sobre sus recursos, para EE.UU. significa reducir dependencia de China en minerales críticos y fortalecer su influencia en Europa del Este
Ucrania necesitará al menos 524.000 millones de dólares en la próxima década para reparar y reconstruir el país, según un informe reciente del Banco Mundial. La reconstrucción del sector de la vivienda se estima en 84.000 millones de dólares, la del transporte en 78.000 millones y la del sector energético y extractivo en 68.000 millones.
Un fondo clave para la reconstrucción y la estabilidad
El fondo será administrado en parte por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE.UU. (DFC), una entidad gubernamental con un portafolio global de $49 mil millones enfocado en infraestructura, energía y seguridad alimentaria.
Según Yulia Svyrydenko, viceprimera ministra y ministra de Economía de Ucrania, el acuerdo no implica deudas para Kiev, sino que los beneficios generados durante los primeros 10 años se reinvertirán en proyectos de reconstrucción y desarrollo dentro del país.
Recursos estratégicos en juego
Ucrania posee una riqueza mineral excepcional, con el 5% de las reservas globales de tierras raras y las mayores reservas de titanio, litio y uranio de Europa. Estos recursos son vitales para industrias clave, desde la electrónica hasta la defensa, lo que convierte al país en un socio estratégico para EE.UU. en su competencia con China, que actualmente domina el mercado de minerales críticos.
Contexto geopolítico y económico
La economía ucraniana, que se contrajo un 28.8% en 2022 tras la invasión rusa, mostró un crecimiento del 3.5% en 2024, pero sigue necesitando estabilidad y financiamiento externo para sostener su recuperación. Mientras tanto, EE.UU. ha sido el mayor donante militar de Kiev, con $72 mil millones en ayuda desde el inicio de la guerra. Este nuevo acuerdo refleja un giro hacia una estrategia más integral, combinando apoyo militar con inversiones económicas a largo plazo.
«Esta asociación entre los pueblos estadounidense y ucraniano refuerza nuestro compromiso con una Ucrania próspera y estable», declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent, subrayando el valor simbólico y estratégico del pacto.
En un mundo donde la competencia por recursos críticos se intensifica, este acuerdo no solo beneficia a Ucrania y EE.UU., sino que también redefine el equilibrio de poder en el escenario global, reduciendo la influencia china y consolidando la presencia occidental en Europa del Este.









