27 de Mayo de 2026

Economía y precio del metal y del acero

AFME advierte de los retos que marcarán la nueva etapa energética

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La Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico (AFME) reunió en su 48ª Asamblea General al sector para analizar la evolución de la industria y los principales retos a corto y medio plazo, en un contexto marcado por la transición energética, la digitalización, la presión sobre los costes y la competencia internacional.

La cita, celebrada la semana pasada en la sede de Foment del Treball, permitió abordar tanto la situación coyuntural del mercado como las grandes transformaciones que condicionan el desarrollo de la industria eléctrica, con especial atención a la electrificación, la inteligencia artificial y las nuevas exigencias energéticas e industriales.

Un sector que mantiene el crecimiento

Durante la asamblea, AFME destacó que 2025 se cerró con un crecimiento del 3,4% para el sector y trasladó una previsión de aumento de alrededor del 4% en 2026, en un entorno que sigue siendo favorable en términos de actividad, aunque cada vez más exigente desde el punto de vista competitivo.

Las exportaciones también mostraron una evolución positiva, con un crecimiento cercano al 13% respecto a 2024, pese al contexto de tensiones comerciales y guerra arancelaria. Para 2026, la asociación prevé un aumento adicional del 6,8%, aunque advierte de la complejidad del escenario geopolítico y del avance de la competencia asiática en distintos segmentos del mercado.

Electrificación, digitalización e industria

El presidente de AFME, Luis Lópezbarrena, resumió esa visión sectorial al afirmar: “La transición energética no puede entenderse sin electrificación, digitalización e industria. Llevamos más de 100 años siendo protagonistas del desarrollo industrial y hoy seguimos siendo una pieza clave para hacer posible la movilidad eléctrica, la automatización y las nuevas infraestructuras tecnológicas”.

La asociación identificó tres grandes megatendencias que marcarán el futuro inmediato: la electrificación, la inteligencia artificial y la transición energética. Según los datos expuestos, entre 2023 y 2040 la demanda energética mundial crecerá un 61%, impulsada por la digitalización, la IA, la electrificación y el despliegue de nuevas infraestructuras tecnológicas.

En este contexto, AFME puso el foco en el papel de España dentro del mapa energético europeo. El país alcanza ya una cuota del 56,6% en energías renovables, aunque mantiene desafíos relevantes en materia de electrificación, especialmente en movilidad eléctrica y en edificios, donde el margen de crecimiento sigue siendo elevado.

Materias primas, energía y talento

Entre las principales preocupaciones trasladadas por el sector figuran el aumento de los precios de las materias primas y del petróleo, la presión fiscal, el crecimiento de los plazos de pago, el absentismo laboral y las dificultades para captar talento cualificado.

AFME subrayó que estos factores afectan de forma directa a los costes de producción y a la competitividad de la industria, en un momento en el que el sector necesita al mismo tiempo ganar escala, invertir en innovación y responder a la demanda derivada de la transición energética.

IA, centros de datos y nuevas infraestructuras

Otro de los asuntos abordados fue el impacto de la inteligencia artificial sobre el modelo productivo y energético. Desde 2020, la IA ha captado cerca de 2.000 millones de euros en inversiones en España, y la demanda de centros de datos en el país podría multiplicarse por cinco, lo que obligará a acelerar inversiones en redes, infraestructuras y acceso a energía.

La asociación considera que esta nueva etapa exigirá una mayor capacidad energética y computacional, además de una adaptación industrial sostenida.

Contexto económico y geopolítico

En el plano macroeconómico, AFME destacó el mejor comportamiento de la economía española frente al conjunto europeo. España creció un 2,9% en 2025, frente al 1,2% de Europa, y para 2026 se prevé un avance del 2,1%.

La asamblea se cerró con una ponencia del economista Francesc Xavier Mena, que alertó sobre un entorno internacional marcado por la volatilidad, la rivalidad entre Estados Unidos y China, la presión sobre rutas comerciales y cadenas logísticas, y el riesgo de nuevas tensiones energéticas y tecnológicas.

Un sector que mira al largo plazo

El encuentro concluyó con un mensaje de optimismo prudente. Lópezbarrena defendió que “la industria eléctrica será protagonista de la inversión de futuro”, y vinculó el crecimiento sostenible de Europa a la capacidad de garantizar acceso a la energía, apoyo a la industria, digitalización y desarrollo tecnológico.

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