Tubos Reunidos terminó el ejercicio 2025 con un resultado muy negativo: 118,1 millones de euros en pérdidas, un giro drástico respecto al beneficio de 28,6 millones registrado el año anterior. La propia compañía atribuye este desplome a las políticas arancelarias restrictivas, especialmente al recargo aplicado por Estados Unidos a las importaciones de acero, que ha golpeado de lleno su actividad.
El deterioro no se limita al resultado final. El Ebitda también se situó en cifras negativas, alcanzando los -22,8 millones de euros, según la información enviada a la CNMV. Todo ello pese a que la facturación aumentó un 13%, hasta 365,7 millones de euros, lo que confirma que el problema no está en la demanda, sino en la erosión de los márgenes.
Una deuda creciente que añade presión
La situación financiera tampoco ofrece señales de alivio. La deuda financiera neta se incrementó de 234,3 millones a 263,2 millones de euros durante el año, en parte por los intereses capitalizados del préstamo FASEE. Este aumento del endeudamiento reduce aún más la capacidad de maniobra de la empresa.
Cuentas presentadas sin el informe del auditor
Como empresa cotizada, Tubos Reunidos cumplió con la obligación de presentar sus resultados antes del 31 de marzo, pero lo hizo sin el informe del auditor, que es el documento que debe validar las cifras aportadas por la dirección. Según fuentes de la compañía, la revisión no se completará hasta después de Semana Santa. Las posibles salvedades o advertencias que el auditor incluya podrían empeorar todavía más el diagnóstico.








