Tubos Reunidos ha solicitado la apertura de la fase de liquidación de la sociedad holding, con lo que se convierte en la primera empresa rescatada durante la pandemia en verse en esta situación. La SEPI queda ahora atrapada con una deuda de 140 millones, de los que 112 millones corresponden al préstamo durante la covid y el resto, a intereses. Solo la eventual venta de activos podría servir para aliviarla en parte.
La liquidación afecta a la sociedad holding Tubos Reunidos S.A., que es la que cotiza en bolsa. Tras perder cerca del 75% de su valor en un año, la capitalización ronda los 25 millones de euros. La empresa informa a la CNMV de que “ningún oferente ha mostrado interés por las acciones” de Tubos Reunidos y de “la imposibilidad de alcanzar un convenio con los acreedores”.
El fabricante de tubos había solicitado antes del verano el concurso a falta de acuerdo con los acreedores y problemas de liquidez. La compañía, con 130 años de historia y sede en Amurrio, ha intentado sin éxito estos meses encontrar un socio industrial con el que sacar adelante el negocio. La firma concursal que lleva el proceso maneja ahora cinco ofertas de compras de activos.
A eso se suma la situación reputacional de la empresa, salpicada por el caso Leire. El expresidente de la SEPI Vicente Fernández Guerrero se encuentra investigado por la Audiencia Nacional por recibir durante cuatro años pagos de la empresa a través de una consultora.
En una nota interna remitida a la plantilla recogida por Ep, la empresa asegura que esta decisión no supone el cierre de las plantas ni altera el proceso de venta de las unidades productivas del grupo, que continúa avanzando con el objetivo de encontrar un comprador que permita mantener la actividad y el mayor número posible de puestos de trabajo.
La SEPI ha rechazado hasta ahora realizar quitas en las empresas rescatadas, entre otras cosas porque se lo prohíbe la normativa. El esquema de los préstamos concedidos durante la pandemia incluye una evolución creciente de los intereses año a año, que llegan al 8% a partir del cuarto ejercicio y casi al 12% en el octavo.
Como parte del proceso concursal, la semana pasada se seleccionaron cinco ofertas por los activos industriales de la compañía, que se vería en todos los casos obligada a recortar empleo.
Fuentes conocedoras del proceso explican que entre los oferentes figuran dos importantes grupos vascos, Tubacex y Sidenor, propiedad del empresario José Antonio Jainaga. Hay además un grupo indio, Welspun, que no despertaba demasiado entusiasmo en el Gobierno vasco.
El interés de Jainaga no es en realidad nuevo, ya que hace años ya se acercó a Tubos Reunidos y tiene bien medidas las sinergias. Sin embargo, el encaje no es fácil ahora, como también ocurre con Tubacex, que tendría que buscar una complicada integración con sus propios activos. El administrador concursal del proceso es la firma PKF Attest.
Tubos Reunidos ha indicado este martes a la CNMV que, “a la vista de la evolución del proceso de venta”, en el que ningún oferente ha mostrado interés por sus acciones, su consejo de administración ha acordado solicitar la liquidación de la empresa.
Unos problemas que comenzaron con los primeros aranceles de Trump
La empresa alavesa de tubos de acero sin soldadura atribuye el inicio de sus problemas a los aranceles que ya comenzó a imponer en su primer mandato Donald Trump. Tubos Reunidos obtenía en Estados Unidos cerca de la mitad de sus ingresos y, desde entonces, no había logrado recuperarse. Los nuevos aranceles habían agravado la situación.
Tubos Reunidos factura unos 360 millones de euros y emplea a cerca de 1.300 personas en cuatro unidades de producción en Euskadi, ubicadas en Amurrio, Subillabide y Valle de Trápaga.
La compañía anunció unas pérdidas provisionales de 73 millones en el 2025 que luego elevó a 118 millones, a lo que se suman las dudas del auditor, EY, acerca de su capacidad para seguir en funcionamiento.








