El grupo alemán Thyssenkrupp cerrará su fábrica de muelles y estabilizadores en Hagen, en el oeste de Alemania, donde elabora piezas para clientes de la industria automovilística debido a los elevados costes y al mal momento de los fabricantes de vehículos.
Según informaron los medios alemanes, que citaron un comunicado de la empresa, el cierre en Hagen se debe a la “debilidad de la industria automovilística, la fuerte subida de los precios de la energía y los elevados costes laborales”.
El cierre en Hagen “es la única solución responsable para estabilizar de forma sostenible la unidad de negocio de muelles y estabilizadores en un entorno difícil”, dijo Mario Gropp, responsable de Thyssenkrupp para muelles y estabilizadores en unas declaraciones recogidas por el diario ’Handelsblatt’.
Ese periódico señaló que, de acuerdo con la empresa, “la planta de Hagen está muy infrautilizada debido a la persistente debilidad de la industria automovilística en Europa”.
Afectados por el cierre hay unos 300 trabajadores, según el diario ’Bild’.
Prueba de la debilidad del sector automovilístico son los resultados negativos presentados por el grupo automovilístico Volkswagen, que obtuvo en el primer trimestre un beneficio neto atribuido de 1.831 millones de euros, un 43,4 % menos que en los mismos meses de 2024.
En esta línea, el también alemán grupo automovilístico Mercedes-Benz informó en esta jornada de que redujo hasta marzo el beneficio neto un 42,8 %, hasta 1.731 millones de euros, respecto al primer trimestre de 2024.
En el sector de muelles y estabilizadores, Thyssenkrupp emplea a unas 3.400 personas en Alemania, Hungría, Brasil y México.









