STADLER Anlagenbau GmbH, la especialista de ámbito mundial en la planificación y construcción de plantas de clasificación llave en mano, diseñó y construyó una instalación de clasificación de última generación para Flacipel Comércio de Aparas e Sucatas Ltda, parte del Grupo Multilixo, en Guarulhos (estado de São Paulo). Puesta en marcha en diciembre de 2019 y oficialmente inaugurada en febrero de 2020, la planta se ha convertido en un pilar central de la estrategia de desarrollo de Flacipel y de la infraestructura de reciclaje de la región.
Con una capacidad de procesamiento de hasta 200 toneladas diarias de residuos reciclables secos mezclados, la instalación fue concebida para tratar una corriente de entrada altamente heterogénea y, al mismo tiempo, maximizar la recuperación de materiales y minimizar los rechazos. Para Flacipel, el proyecto representaba mucho más que una ampliación de capacidad. Tal como explica Rubens Prinet, Director de Operaciones de Flacipel: “Si miramos la trayectoria de Flacipel dentro del Grupo Multilixo, la planta de clasificación de Guarulhos desempeñó un papel estratégico estructural cuando se tomó la decisión de invertir. No se concibió como “una planta más”, sino como un centro de valor con múltiples dimensiones”.
Una planta concebida como plataforma de crecimiento
Desde el inicio, los objetivos de Flacipel eran ambiciosos. La empresa pretendía minimizar los residuos finales, clasificar el material en 21 fracciones y conservar la flexibilidad necesaria para procesar diferentes corrientes de entrada procedentes de recogida selectiva y residuos de oficinas y comercios. Alcanzar este equilibrio entre eficiencia y adaptabilidad constituía un importante reto técnico.
“La posibilidad de cambiar el tipo de material de entrada exige un diseño muy inteligente”, afirma Henrique Filgueiras, Director de Ventas de STADLER do Brasil. “Nuestra tarea consistía en crear una planta que ofreciese un rendimiento constante y elevado en cualquier escenario operativo sin comprometer la flexibilidad. Ahí es donde el enfoque modular de STADLER y su experiencia con corrientes de materiales complejas marcan realmente la diferencia”.
La solución comprende una estación de preclasificación que separa el material según el color de las bolsas y, a continuación, una primera etapa de clasificación mediante un separador balístico STADLER para aislar el cartón. Las corrientes preclasificadas se almacenan y después se introducen por separado en la línea principal, que incorpora unidades de dosificación, abrebolsas y otros dos separadores balísticos STADLER. La clasificación de separación óptica avanzada, un separador por aire, la separación magnética y la separación por corrientes de Foucault posibilitan la recuperación de una amplia gama de fracciones, entre ellas distintos tipos y colores de plásticos y Films, grados de papel, cartones, metales y CDR.
Esta configuración permite a Flacipel ajustar el proceso y los parámetros de los equipos a cada corriente de material, lo que garantiza una calidad de salida estable incluso cuando la composición de entrada varía.

De proyecto piloto a alianza de confianza a largo plazo
La decisión de Flacipel de asociarse con STADLER fue el resultado de años de colaboración previa y experiencia práctica. Según Silvio Urias, Director General y propietario del Grupo Multilixo, “la elección de STADLER no fue solo técnica. Fue una decisión de posicionamiento estratégico para el Grupo Multilixo y para Flacipel. Es como jugar en primera división”.
Antes de levantarse la planta de Guarulhos, el Grupo Multilixo ya había operado durante siete años una línea de clasificación STADLER equipada con un separador balístico STADLER, un abrebolsas y separadores ópticos. “Esta experiencia práctica resultó fundamental para validar la tecnología en las condiciones brasileñas y para orientar el diseño de la instalación inaugurada en 2020, lo que redujo riesgos y aseguró un alto rendimiento desde el primer día”, añade Silvio Urias.
El enfoque colaborativo continuó a lo largo de todo el proyecto. “La planta de Flacipel se desarrolló conjuntamente con STADLER a partir de la experiencia operativa real, ensayos continuos y el diseño conjunto del proceso y el layout”, prosigue. La instalación se completó en solo cuatro meses y, a continuación, el equipo brasileño de STADLER realizó la puesta en marcha, lo que permitió una transferencia de conocimiento rápida y una transición sin contratiempos hasta alcanzar el régimen de plena operación.
Un salto cualitativo en capacidad, resiliencia y posición de mercado
Desde su inauguración, la planta de Guarulhos ha transformado las operaciones de Flacipel. El rendimiento mensual ha pasado de 4 800 toneladas a 8 000 toneladas, lo que supone economías de escala, márgenes más sólidos y un mayor poder negociador.
“Ahora somos un referente tanto en volumen como en calidad”, señala Silvio Urias. “La operación se ha vuelto más resiliente. Para nuestros clientes, esto significa un socio estable, menor riesgo medioambiental, datos fiables y continuidad”.
El aumento de capacidad y de consistencia también ha abierto nuevas oportunidades de negocio. Gracias a la posibilidad de garantizar altos índices de recuperación y trazabilidad, Flacipel ha asegurado nuevos contratos, especialmente con clientes que buscan soluciones de vertedero cero para sus residuos. “Flacipel se ha convertido en un socio de confianza al que los clientes pueden transferir su reto medioambiental y recibir a cambio previsibilidad, seguridad y pruebas documentadas”, apunta Urias.
La implicación de STADLER no terminó con la puesta en marcha. Un contrato vigente de inspección y mantenimiento preventivo garantiza la visita mensual de técnicos de STADLER, lo que respalda la planificación de los servicios y minimiza los tiempos de inactividad. Visitas comerciales periódicas refuerzan aún más la colaboración y consolidan la planta de Guarulhos como referencia en soluciones avanzadas de clasificación en Brasil.
Facilitando resultados de economía circular hoy y mañana
A escala regional, la planta desempeña un papel fundamental en el avance de la sostenibilidad y de la economía circular. Gracias a una clasificación eficiente y a la recuperación integral de fracciones, ningún material se envía al vertedero: todas las corrientes de salida tienen un destino sostenible definido.
“La planta de Flacipel es el instrumento esencial para hacer realidad la economía circular, reducir la cantidad de residuos que terminan en vertedero y garantizar la trazabilidad medioambiental”, explica Prinet. “Al mismo tiempo, el proyecto ha evolucionado mediante la integración de nuevos equipos y ampliaciones de capacidad, de modo que ha superado el diseño original para convertirse en una plataforma industrial dinámica”. Ya se están desarrollando nuevas mejoras, entre ellas la ampliación de la línea 3D con el fin de clasificar automáticamente fracciones adicionales.
Para STADLER, el proyecto de Guarulhos ejemplifica el valor de la colaboración a largo plazo y del diseño flexible. “Esta planta demuestra que una instalación de clasificación bien concebida puede convertirse en un motor de crecimiento”, concluye Filgueiras. “Al combinar rendimiento, adaptabilidad y una estrecha colaboración, hemos ayudado a Flacipel a construir una operación eficiente hoy y preparada para los desafíos del futuro”.









