Minera Los Frailes prepara dos grandes paquetes de contratación industrial por un importe conjunto de hasta 350 millones de euros, uno, de hasta 150 millones, para la planta de tratamiento de mineral, y otro, de alrededor de 200 millones, destinado a las labores subterráneas, de cara a la reapertura del yacimiento de Aznalcóllar (Sevilla). La compañía da así un nuevo paso en la fase de inicio de operaciones, centrada en el desarrollo de las infraestructuras industriales y auxiliares necesarias para comenzar la producción entre 2028 y 2029.
Según ha informado en un comunicado la empresa, las nuevas contrataciones previstas se unen a otras inversiones estratégicas clave que ya se han activado, como la adjudicación de la estación de tratamiento de agua de última generación a Aqualia Industrial, mediante un contrato inicial de 50 millones de euros. Este incluye la construcción de la planta y un emisario para conducir el agua tratada hasta un punto autorizado del río Guadalquivir.
Durante la fase de construcción, el proyecto liderado por la compañía participada por Grupo México generará más de 1.000 empleos. En la fase operativa, se prevé la creación de aproximadamente 1.200 empleos directos e indirectos y unos 800 inducidos, muchos de ellos de alta cualificación. La plantilla ronda en estos momentos el medio centenar de profesionales y continúa creciendo, con especial demanda a corto plazo de perfiles técnicos e ingenieros.
Precisamente, Minera Los Frailes acaba de culminar el proceso de negociación del primer convenio colectivo de la empresa. Fruto de este dialogo, se firmó el pasado 23 de marzo un acuerdo con CCOO que tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2028 y que recoge mejoras en las condiciones laborales, como una cláusula de revisión salarial condicionada a la evolución del IPC y nuevos complementos, así como el compromiso de abordar un Plan de Igualdad.
Con una inversión inicial de 450 millones de euros, la explotación se desarrollará mediante minería subterránea, lo que reduce el impacto visual de la actividad. La operación incorporará sistemas no tripulados y transporte mediante cintas, que permitirán además mejorar los estándares de seguridad. Por su parte, el mineral se tratará en una planta con capacidad de 2,7 millones de toneladas anuales para la obtención de concentrados de zinc, plomo y cobre.
Cerca del 20% de la inversión total se destina a actuaciones medioambientales, orientadas a la protección de los recursos hídricos y la conservación del entorno, incluido el Corredor Verde del Guadiamar. En este ámbito, más del 80% del agua utilizada será reutilizada tras su tratamiento, mientras que no contará con presas ni balsas de lodos, ya que los residuos se transformarán en pasta cementada para el relleno. Además, contará con sistemas de control específicos y se pondrá en marcha un programa de rehabilitación del antiguo complejo minero.
Activación del plan de desarrollo industrial de la zona
Dentro del programa de reapertura de la explotación, el plan específico de actuación se configura como una de las principales herramientas del Decreto 15/2026 de la Junta para transformar los proyectos mineros en motores de desarrollo económico en sus comarcas, que en este caso abarca Aznalcóllar, Gerena, Guillena y Sanlúcar la Mayor, así como otros vinculados a infraestructuras de la iniciativa, como Santiponce, Olivares, Salteras o Valencina de la Concepción.
En este sentido, la Junta de Andalucía ha presentado en Aznalcóllar la puesta en marcha de las primeras medidas contempladas en el nuevo decreto autonómico para potenciar el impacto económico, social y sobre el empleo de la minería sostenible, aplicadas al proyecto de Minera Los Frailes, un hito que marca el inicio de un nuevo modelo de desarrollo territorial vinculado a grandes explotaciones.
Este instrumento permite planificar de forma estructurada la creación de un ecosistema minero-industrial en torno a instalaciones de gran relevancia como Los Frailes, mediante la integración de medidas de impulso económico, formación, innovación, coordinación institucional y desarrollo de infraestructuras. El ámbito de actuación abarca tanto el núcleo minero como su área de influencia.
Impacto económico y oportunidades para empresas
El decreto introduce mecanismos específicos para asegurar que la actividad minera genere beneficios tangibles en el entorno. Entre ellas, destacan el impulso a la industria auxiliar, los incentivos económicos, la mejora de infraestructuras productivas, el refuerzo de la formación profesional y la agilización administrativa para facilitar nuevas inversiones. El objetivo es consolidar un ecosistema industrial diversificado que aproveche el efecto tractor de la minería para generar empleo, aumentar la renta y fortalecer el tejido productivo local.
Así, se contempla el desarrollo de una amplia red de proveedores vinculados a la actividad minera, desde suministros industriales básicos —como acero, hormigón o material eléctrico— hasta servicios especializados en obra civil, montaje industrial, instrumentación, control o mantenimiento.
El proyecto abre también oportunidades en ámbitos como la construcción de infraestructuras, la ingeniería, la logística, la digitalización, la seguridad industrial o los servicios generales, incluyendo hostelería, limpieza y vigilancia. A ello se suma el potencial en sectores estratégicos como la energía (con soluciones de autoconsumo), el tratamiento de agua, la gestión ambiental y la restauración de espacios degradados.









