El Parlamento Europeo ha dado luz verde este martes a un refuerzo de la normativa que restringe la exposición de los empleados a sustancias peligrosas utilizadas en sectores como la producción de baterías, la siderurgia, la industria química y el textil. La reforma también endurece las obligaciones de protección cuando no sea posible rebajar suficientemente el contacto con estos compuestos.
“Cada año, alrededor de 120.000 trabajadores de la UE son diagnosticados con cáncer profesional tras la exposición a agentes carcinógenos en el trabajo. Estamos ante una tragedia evitable que no podemos aceptar”, ha defendido la ponente del texto, la eurodiputada del Partido Popular Europeo (PPE) Liesbet Sommen, quien ha asegurado que las nuevas normas permitirán “proteger mejor la salud de los trabajadores” y reducir los riesgos en el entorno laboral.
El cambio legislativo, que ya había sido pactado de forma provisional con los Veintisiete, ha sido respaldado en el pleno de la Eurocámara con 499 votos favorables, 49 en contra y 104 abstenciones. Con esta decisión se actualiza por sexta vez la regulación europea que busca limitar los riesgos ocupacionales derivados de agentes capaces de provocar tumores malignos, alteraciones genéticas o problemas de fertilidad y reproducción.
Con arreglo a los cálculos de la Comisión Europea, estas nuevas reglas permitirán evitar alrededor de 1.700 casos de cáncer de pulmón y otras 19.000 enfermedades en los próximos 40 años. La normativa fija valores límite revisados para el cobalto y sus compuestos inorgánicos, empleados en la fabricación de baterías; para los hidrocarburos aromáticos policíclicos, presentes en procesos vinculados al acero, el hierro y el aluminio; y para el 1,4-dioxano, utilizado en las industrias química y textil, según detalla el Parlamento.
Además, se incorpora el isopreno, usado en la producción de productos químicos y de caucho, para el que se establece un umbral máximo de exposición profesional a largo plazo al cumplir los criterios de clasificación como carcinógeno. Al mismo tiempo, la Comisión deberá analizar si es preciso imponer restricciones adicionales a las sustancias presentes en los humos de soldadura.
Medidas adicionales de protección y colectivos sensibles
La revisión contempla también obligaciones reforzadas para aquellos supuestos en los que no se logre reducir la presencia de estos agentes por debajo de los límites fijados. Entre ellas figuran el uso obligatorio de equipos de protección individual, como dispositivos de protección respiratoria, y el derecho de los trabajadores a realizar pausas periódicas en áreas seguras libres de riesgo de contaminación.
El texto incluye, asimismo, salvaguardas específicas para bomberos y otros profesionales de los servicios de emergencia, debido a su posible exposición a múltiples materiales peligrosos durante las intervenciones. Igualmente, se intensifica la formación para todas las personas que puedan estar en contacto con agentes cancerígenos, mutágenos o tóxicos para la reproducción.
Estas exigencias se aplican también al manejo de determinados medicamentos peligrosos, incluidos aquellos que pueden causar daños al personal sanitario si no se manipulan o administran de forma adecuada.
Una vez que la directiva entre en vigor, los Estados miembro dispondrán de un plazo de dos años para incorporarla a sus ordenamientos jurídicos nacionales. No obstante, se prevén periodos transitorios más largos para la aplicación efectiva de la reducción de algunos de los límites de exposición establecidos.








