El gigante minero y comercializador Glencore ofrece el envío de chatarra desde un puerto de aguas profundas en la UE a Turquía en junio. Muchos participantes del mercado consideran esto un cambio estructural significativo en la industria metalúrgica mundial.
Esta oferta se gestiona a través de un exportador báltico. Si bien este proveedor solo ha enviado un número limitado de cargamentos de aguas profundas a Turquía en los últimos años, los expertos señalan que su capacidad para aumentar los volúmenes se veía limitada anteriormente por la falta de financiación.
Se sabe que el exportador entró en el mercado turco en 2023. Anteriormente, su negocio se centraba en pequeños envíos al Mediterráneo (de 8.000 a 10.000 toneladas cada uno) a destinos como Marruecos. Sin embargo, los envíos a Turquía implican cargamentos considerablemente mayores —alrededor de 20.000 toneladas— que requieren mayor financiación y una logística sofisticada.
“El comercio de chatarra de aguas profundas requiere una gran inversión de capital. La consolidación de la carga, el fletamento de buques y los ciclos de pago exigen un respaldo financiero considerable. Es precisamente aquí donde una corporación como Glencore puede expandir significativamente su negocio”, explicó un comerciante de la región báltica.
Glencore también ha firmado un acuerdo con la empresa polaca Lebal, especializada en el transbordo de chatarra metálica. Esto fortalecerá aún más la logística de exportación de la compañía y su capacidad para gestionar la carga de aguas profundas.
Turquía sigue siendo el mayor importador mundial de chatarra ferrosa y uno de los líderes en el uso de hornos de arco eléctrico (EAF). En condiciones normales de mercado, el país importa entre 18 y 20 millones de toneladas de chatarra anualmente. Los suministros procedentes de Estados Unidos, la UE, los países bálticos y el Reino Unido son fundamentales para la producción de productos laminados, tanto planos como largos.
La importancia de Turquía está creciendo en el contexto de la descarbonización global. Debido a la presión de la UE (en particular, el mecanismo CBAM) y a las estrictas normas medioambientales, la chatarra está pasando de ser un «producto reciclado» a una materia prima estratégica para la metalurgia verde del futuro.
Cabe destacar que la entrada de Glencore en este nuevo segmento de mercado se produjo pocos meses después de que fracasaran las negociaciones de fusión entre la minera Rio Tinto Plc y Glencore. Si bien este acuerdo no está directamente relacionado con la chatarra, subraya el creciente interés de las empresas mineras y de materias primas globales por asegurar el acceso a productos metalúrgicos y materias primas prometedores relacionados con la descarbonización.








