En las primeras semanas del año, el mercado europeo del acero ha mostrado una dinámica compleja, oscilando entre los “nuevos niveles de precios” y el “ritmo real de las transacciones”. Si bien los precios spot se mantienen cautelosos en centros clave como Alemania e Italia, los productores han intensificado notablemente sus intentos de subir los precios tanto en productos largos como en los segmentos de acero plano.
Los recientes anuncios de precios de ArcelorMittal han jugado un papel decisivo en la configuración del mercado de productos planos. Si bien los niveles de 700 €/tonelada CPT para la bobina laminada en caliente (BLC) entregada en abril, 820 €/tonelada CPT para la bobina galvanizada en caliente (BGA) entregada en abril y 830 €/tonelada CPT para la bobina laminada en frío (BLF) entregada en mayo superan los precios spot actuales, han establecido importantes puntos de referencia para el mercado. La preocupación por el “coste de reposición” se ha intensificado entre los centros de servicio y los distribuidores, lo que refuerza las expectativas de subidas de precios. Si bien algunos intentos de aumento a corto plazo pueden verse limitados por la negociación, es evidente que la tendencia general del mercado tiende al alza. Las señales de precios de ArcelorMittal han aumentado la posibilidad de un movimiento alcista en los precios de mercado.
En Alemania, las varillas corrugadas se cotizan en torno a los 580 €/tonelada EXW y entre 600 y 615 €/tonelada CPT, mientras que los precios del alambrón oscilan entre 590 y 600 €/tonelada CPT. Los precios de la chapa gruesa se mantienen en el rango de 690 a 700 €/tonelada EXW. Los productos planos, como la bobina laminada en caliente (BLC), se negocian cerca de los 630 €/tonelada EXW, con precios para la BLC entre 725 y 735 €/tonelada y para la galvanización en caliente (BGA) entre 730 y 770 €/tonelada. Estos niveles de precios reflejan la intención de los productores de mejorar los márgenes, aunque la demanda se mantiene cautelosa.
La situación en Italia es similar, pero algo más fragmentada. Los productos largos, como el IPN/IPE, tienen un precio de entre 720 y 740 €/tonelada EXW, mientras que el alambrón se comercializa entre 590 y 615 €/tonelada CPT. Los precios de la chapa gruesa se sitúan entre 700 y 720 €/tonelada EXW, mientras que los de la chapa laminada en frío (CRC) y la galvanizada en caliente (HDG) oscilan entre 730 y 750 €/tonelada y 750 y 770 €/tonelada EXW, respectivamente. Los precios de la bobina laminada en caliente (BLC) rondan los 625-630 €/tonelada EXW, lo que se considera el punto de equilibrio del mercado. Los precios en Italia se mantienen más flexibles que en Alemania, lo que refleja la fragilidad de la demanda interna y una mayor presión importadora.
En el sur de Europa, se observa una clara tendencia al alza en los precios de las varillas corrugadas. En España, los precios se sitúan aproximadamente entre 640 y 650 €/tonelada CPT y entre 600 y 620 €/tonelada EXW. Los precios de referencia del mercado portugués rondan los 605-620 €/tonelada EXW. En cuanto a la exportación, las varillas corrugadas de origen portugués se cotizan cerca de los 630 €/tonelada, mientras que las de origen español rondan los 660 €/tonelada. Las ofertas de Megasa indican precios CFR para el norte de África en torno a los 680 €/tonelada, lo que demuestra el esfuerzo de los productores por aumentar los niveles de precios tanto a nivel nacional como en los mercados de exportación.
Algunos productores ya han anunciado objetivos para fijar los precios de la bobina laminada en caliente (BLC), incluyendo las entregas, en el rango de 670-700 €/tonelada para el segundo trimestre, anticipando un aumento continuo de precios. Mientras tanto, los productos de origen turco y asiático bajo el CBAM tienen un precio aproximado de 600-630 €/tonelada DDP en Italia.
La implementación del CBAM a partir del 1 de enero de 2026 ha iniciado un cambio estructural en el mercado europeo del acero. Sin embargo, persisten importantes incertidumbres en cuanto al reconocimiento de los sistemas ETS de terceros países y los procesos de verificación de emisiones. Estos desafíos complican los cálculos de costes y la presentación de informes para los importadores. El requisito de los números de registro del CBAM en los procedimientos aduaneros se convirtió rápidamente en un punto clave a principios de año y, desde entonces, se ha generalizado. El uso obligatorio de los códigos TARIC ha provocado perturbaciones operativas en el sector. Si bien las fluctuaciones geopolíticas y macroeconómicas han eclipsado en cierta medida el impacto a corto plazo del CBAM, ahora es evidente que este alterará radicalmente la dinámica comercial y las estructuras de costes a medio y largo plazo. Esta transformación estructural parece inevitable para la nueva era de la industria siderúrgica europea.








