Confemetal, en un ejercicio de reflexión compartido con sus organizaciones miembros, ha tratado de identificar aquellas problemáticas de entre todas las planteadas cuya incidencia es más acusada en el sector del metal y ocupa un primer plano de actualidad en los inicios de este 2021.
Así pues, con base al análisis general de las portaciones recibidas, la aproximación más certera que pueden hacer habla de mucha incertidumbre tras un año de importantísimas caídas de actividad, a pesar de que esta ha ido mejorando algo a media que avanzaba el año y se espera pueda ir recuperándose poco a poco en el medio plazo:
Aunque la gran mayoría de las actividades ya se encuentran abiertas y operando sin demasiadas restricciones, es muy generalizada la afirmación de que con el inicio de 2021 se ha agudizado la falta de pedidos/subcontratación y problemas con el transporte de mercancías o mercados en países de destino.
Además de la falta de trabajo, la falta de liquidez, las limitaciones en el acceso a materias primas y el absentismo y las bajas médicas por COVID parecen ser los principales problemas que identifican las empresas con el inicio de 2021.
Es también bastante mayoritaria la afirmación de que en 2021 va a ser muy difícil poder continuar con los planes de inversión en las empresas, siendo bastante
generalizada la cancelación de inversiones previstas a corto-medio plazo. Es además pesimista la perspectiva sectorial por cuanto respecta al ritmo de
recuperación de la economía, que no se ve clara hasta como mínimo dentro de un año, sino más. Es a este punto mayoritaria la visión de que el año 2021 se
mantendrá en niveles bastante similares a los de 2020 y que la recuperación de niveles de actividad previos a la pandemia se va a hacer esperar todavía.
Aunque empresas del sector confían en que la situación vaya mejorando poco a poco a lo largo del 2021, tal aspiración se fía mayoritariamente a un plazo no
inferior al año. Por ello, las expectativas de negocio de las empresas del sector del metal siguen siendo relativamente pesimistas en cuanto al plazo en que se
produzca la vuelta a la normalidad.
Igualmente, tras un año con fuerte impacto en el empleo, sigue siendo relevante el número de empresas que mantienen algún trabajador en ERTE y también
significativo aunque mucho menor el número de empresas que van a tener que reducir empleo.
A los problemas de absentismo y bajas médicas por COVID, se unen también cuestiones de conciliación que complican enormemente la organización del
trabajo. Las empresas señalan especialmente el crecimiento del absentismo desde el inicio de la pandemia, más allá del impacto directo por COVID-19.
Las empresas reclaman, como elementos de apoyo a la recuperación, más exenciones y moratorias, más líneas de préstamos y avales, y la extensión de los
ERTES sujetos a la recuperación de las empresas.
Los sectores ven con especial preocupación en este momento de incertidumbre la competencia de operadores ilegales que actúan impunemente en los mercados.





