China se ha comprometido a limitar la capacidad de producción de acero para 2026 como parte de una campaña más amplia para eliminar la competencia excesiva y estabilizar el sector de la industria pesada.
La directiva está incluida en el borrador del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social para 2026 y en el informe correspondiente para 2025. Este último fue presentado por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) a la Asamblea Popular Nacional a principios de marzo y posteriormente aprobado oficialmente.
El nuevo plan hace hincapié en acelerar la modernización de los sistemas industriales y desarrollar nuevos motores de crecimiento, con un fuerte enfoque en la economía real. El documento exige esfuerzos coordinados para transformar las industrias tradicionales, expandir los sectores emergentes y fomentar el desarrollo de «nuevas fuerzas productivas de alta calidad» adaptadas a las condiciones locales.
Para la industria siderúrgica en particular, esto implica un control más estricto de la capacidad de producción. El plan contempla una reducción ordenada de la capacidad para lograr un equilibrio estable entre la oferta y la demanda, optimizar la estructura industrial y mejorar significativamente la rentabilidad empresarial.
El año pasado, China aceleró la modernización de su industria siderúrgica, centrando sus esfuerzos en abordar el problema de la competencia «involutiva»: una rivalidad de mercado en la que las empresas recurren a recortes excesivos de precios, sobreproducción y reducción de costos para eliminar a la competencia, sin lograr mejorar realmente la eficiencia, la innovación ni la calidad del producto.
En 2025, los organismos gubernamentales introdujeron controles sobre la producción de acero e intensificaron los programas de reemplazo de capacidad. Sin embargo, como se señala en el informe de la NDRC, la estrategia de este año va más allá de la simple reducción de capacidad. Exige una mejora de la calidad del producto, una reducción de costos e iniciativas de descarbonización mediante la transformación tecnológica y la modernización; esto se aplica al sector siderúrgico y a otros sectores industriales clave.
Pekín pretende mejorar los sistemas de estandarización, eliminar gradualmente los procesos obsoletos e ineficientes y promover tecnologías de vanguardia. La expansión del uso de la inteligencia artificial en sectores clave impulsará nuevas ventajas en el desarrollo verde y digital. Estos esfuerzos, en particular, buscan reducir el consumo de energía y las emisiones de carbono por unidad de acero producida, lo que supone un apoyo significativo a los compromisos ambientales de China.
Cabe recordar que, entre enero y febrero de 2026, China redujo la producción de acero un 3,6 % interanual, hasta alcanzar los 160,3 millones de toneladas.
En 2025, la producción de acero en el país cayó por debajo de los mil millones de toneladas, alcanzando su nivel más bajo desde 2018. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística de China, los productores de acero chinos produjeron 960,81 millones de toneladas el año pasado, lo que representa un descenso interanual del 4,4 %. Esta disminución fue consecuencia de la prolongada crisis del mercado inmobiliario, que redujo significativamente la demanda interna de productos siderúrgicos.








