El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado una experiencia pionera para modernizar el pavimento urbano con una fórmula más respetuosa con el medio ambiente. En un tramo del paseo de la Vall d’Hebron se ha instalado un nuevo tipo de asfalto que, en lugar de usar áridos de cantera, incorpora escorias procedentes de la industria siderúrgica.
Este subproducto, que se obtiene durante la fabricación del acero, se ha convertido en una alternativa viable al material tradicional. Los primeros análisis apuntan que el nuevo pavimento ofrece mayor resistencia al tráfico y al desgaste, lo que permitiría reducir los costes y la frecuencia de mantenimiento de las calles.








