Pese a acumular un cierto retraso en base a la hoja de ruta lanzada en la pandemia, la planta vizcaína es casi la única del grupo en España, junto a Gijón, en plena transición a la nueva acería eléctrica, que está implementando mejoras para ganar rendimiento y capacidad productiva, según recoge la prensa local.
Aun no hay un horizonte fijo para que la ACB de Sestao esté a pleno rendimiento (1,6 millones de toneladas anuales de acero) pero se está trabajando para tener las instalaciones ubicadas en la parcela de la antigua Altos Hornos listas para ese hito hacia la parte final de este año. Para ello se activaron ya mejoras en el proceso de laminación en la parada técnica del pasado verano que se fueron desarrollando este pasado otoño y antes ya se había adecuado la segunda línea de colada que no está en uso.
Mejorar la aspiración de emisiones
Ahora se inicia la inversión para poner fin al último cuello de botella que impide alcanzar a la factoría su máxima capacidad. Se trata de poner en marcha un nuevo sistema de aspiración para poder fundir con dos hornos a la vez y tener en marcha esa segunda línea de colada que ya está lista sin rebasar los límites de emisiones, lo que permitirá pasar del techo de 800.000 toneladas actuales de bobina a ese 1,6 millones.
El nuevo sistema de depuración conlleva una nueva inversión millonaria y se prevé estará completado en la parte final de este 2026. Será la pincelada final para poder dar el último giro de tuerca al progresivo incremento de la producción a partir de 2023 y sobre todo 2024.








