La participación de las importaciones en el consumo regional empezó el tercer trimestre en 36%, porcentaje mayor que el presentado entre enero-julio de 2018 (35%). El déficit registrado en enero-julio de 2019 fue de 8,06 Mt, con 69.000 toneladas menos que enero-julio del año anterior (8,13 Mt). En general, hubo un retroceso del 0,9% en el acumulado.
De esa forma, la presencia de las importaciones en el consumo latinoamericano se mantuvo estable, aunque estas están en un nivel más bajo que el año pasado.En el caso de México registró un aumento de 130.000 toneladas (18%), lo que representa el 42% del crecimiento de las importaciones en América Latina. Mientras que Brasil tuvo un aumento de 26.000 toneladas (19%), lo que representa el 8% del crecimiento regional.Baja de producción.
En este contexto, la producción de acero crudo y de acero laminado en América Latina en agosto bajó 5% y 6% respectivamente, versus enero-agosto de 2018. Con esto se presenta un déficit acumulado de 2,1 Mt en la producción de laminados en comparación con los ocho primeros meses de 2018.Consultado al respecto, el director general de Alacero, Francisco Leal explicó que “América Latina viene siendo castigada por el bajo consumo y las consecuencias de las tensiones comerciales. Además, la región enfrenta la llegada de productos baratos bajo competencia desleal desde China”.Agregó que “basta notar el crecimiento en las exportaciones chinas, revelado por los datos de la OECD desde el Comité de Acero (+12.7%), debido básicamente a la contracción en el consumo interno chino. Su producción ha subido de acuerdo a worldsteel +9%, mientras tanto en los países latinoamericanos reportamos una caída del -6%”.
Con perspectivas nada prometedoras para los próximos meses, el déficit en la producción latinoamericana de acero laminado ha sido impulsado principalmente por el desempeño de México, mientras que Brasil lidera la recuperación. En julio, la producción acumulada de acero laminado fue 6% menor.El mes de agosto registró una producción 0,02% por debajo del promedio de 2019, lo que indica una producción cautelosamente estable, con perspectivas tímidas para la segunda mitad del año.México representó el 68% del déficit de América Latina en comparación con 2019.
El resultado mexicano indica un aumento del 2,4% en comparación con la producción de julio (+34 mil t), con un crecimiento neto 5 veces superior al regional (+7 mil t). La producción de acero bruto, un 3% más alta que en julio y agosto, sigue siendo, a pesar del número positivo, el segundo peor indicador desde diciembre de 2016.A su vez la recuperación de 75.000 t de Brasil representó el 53% de la recuperación de la producción latinoamericana con 140.000 t, seguida de México con 21.000 t (15%) y Perú con 14.000 t (10%).
Exportaciones
Según Alacero, las exportaciones de la región disminuyeron, impulsadas por la retirada por debajo del promedio en el mercado brasileño. Registraron una caída del 10% en comparación con el mes anterior y con julio de 2018. En el año hasta la fecha, la caída fue del 6%. Brasil cayó un 28% (-96.000 t), por encima del recorte observado en las exportaciones latinoamericanas de 74.000 t. El crecimiento principal ocurrió en Chile (10.000 t), Costa Rica (6.000 t) y México (4.000 t).En relación con el consumo, América Latina se ha recuperado con respecto al mes anterior por primera vez en el año. El consumo en la región de enero hasta julio cayó un 4% con relación al mismo período de 2018.
Después de esta baja vista en junio, se recuperó en un 6% en julio. Pero, en relación a julio de 2018, la reducción del consumo fue alrededor del 3,68%. Aún así, el resultado del consumo en el mes fue 1% superior al promedio visto en la primera mitad de 2019.En cuanto a la participación de la producción latinoamericana en el consumo durante los primeros siete meses de 2019 fue del 79%, frente al 81% en el mismo período del año pasado.
Este resultado muestra una pérdida de espacio de la industria local en la reanudación del consumo. Además de un aumento no proporcional en las exportaciones de producción, se refuerzan los aspectos de la desindustrialización y la pérdida de competitividad planteados en los informes recientes.








