AEDIVE, Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica, presentó, con motivo del Día Mundial del Vehículo Eléctrico, en el marco de un encuentro organizado con Europa Press, un estudio bajo el título “Industria de infraestructuras de recarga para vehículos eléctricos en España. Perspectivas 2025-2030”. En él explica que la electrificación del transporte en España ofrece oportunidades significativas para la industria de infraestructuras de recarga hasta 2030. Analizamos a continuación los datos aportados.
Según el informe, en 2024, se fabricaron 326.000 puntos de recarga, generando 332 millones de euros en facturación. De esta producción, el 89% se exportó, principalmente a Europa, pero también a América y Oriente Próximo.
Por otro lado, utilizando información de la industria y proyecciones de ChargeUp Europe 2025 para estimar el crecimiento hasta 2030, se prevé un incremento del 121% en la producción, alcanzando 663.158 unidades en 2030, y una facturación de aproximadamente 3.500 millones de euros, lo que representa sin duda una gran oportunidad para la industria española.
Y así lo expone AEDIVE, situando en base a estos datos a la industria española de la fabricación de puntos de recarga en una posición de liderazgo en el continente europeo. No cabe duda de que se trata de un segmento muy relevante que se distingue por una alta capacidad de innovación y de generación de riqueza y empleo de calidad, que contribuye de manera esencial a la transición energética en términos de descarbonización y beneficios medioambientales.
No obstante, desde la asociación apuntan que la industria de infraestructuras de recarga puede posicionarse estratégicamente en el contexto económico y social. Además, es crucial presentar estas cifras a los grupos de interés para fomentar el desarrollo del sector.
Así pues, de cada euro invertido en movilidad eléctrica se genera 1,8 euros de PIB, tal y como recoge el informe de AEDIVE. Pero, por otro lado, cabe destacar que, para el cumplimiento del PNIEC, el sector de la movilidad eléctrica en España se enfrenta a una inversión cercana a 60.000 millones de euros en el plazo de 10 años, durante el período comprendido entre 2021-2030. Por tanto, cada año esa inversión genera casi 11.000 millones de euros de PIB, el equivalente al 17,2% del PIB industrial. Este PIB permite crear y/o mantener unos 55.000 empleos anuales, el equivalente a casi el 2% del empleo industrial de España.
Estas inversiones previstas hasta 2030 activarán una cadena industrial que incluye fabricantes, cargadores, software, ingenierías, instaladoras, universidades, etc. Esta cadena es española y europea. Es local y, por tanto, estratégica para reducir la dependencia exterior.
Distribución geográfica equilibrada
En la actualidad, el ecosistema de la electromovilidad cuenta en España con más de un centenar de institutos, centros tecnológicos, universidades y empresas especializadas en movilidad eléctrica y con capacidad de fabricación en nuestro país, repartidos por todas las Comunidades Autónomas (datos de 2024).
Cabe destacar que España acumula una larga tradición industrial desde hace décadas, con la trayectoria de numerosas empresas expertas en electrónica de potencia y en fabricación de bienes de equipo y material eléctrico; un sector que ha aprovechado esa experiencia y know-how para el desarrollo y liderazgo en mercados como el de la industria de renovables y la acumulación de energía, que se ha plasmado también en la fabricación de infraestructuras de recarga.
Además, y dato de gran valor, esta industria de las infraestructuras de recarga se distingue por tener un elevado número de empresas de carácter familiar, independientes y con un ADN innovador, donde los centros de decisión se encuentran en España. A esto se une su amplio reconocimiento a nivel internacional, con una intensa capacidad exportadora en mercados de Europa, Oriente Próximo, Norteamérica y Sudamérica, y que cuenta con plantas de fabricación en otros países como EE. UU. o China.
En este escenario AEDIVE ejerce un papel de referente ya que aglutina a la casi totalidad del ecosistema empresarial de esta industria. La cadena industrial incluye fabricantes, cargadores, software, ingenierías y universidades, siendo estratégica para reducir la dependencia exterior.








