La plantilla de Talgo ha manifestado su creciente preocupación ante el estancamiento en la operación de venta del 29,7% de su accionariado al consorcio vasco liderado por Sidenor. El acuerdo, anunciado en febrero entre el fondo Trilantic (actual mayor accionista principal de Talgo) y el grupo comprador, debía cerrarse en un plazo de dos semanas, pero aún no se ha materializado. La situación se complica por la sanción de 116 millones impuesta por Renfe por los retrasos en la entrega de los trenes Avril, un obstáculo clave para la firma del acuerdo.
Este contexto de incertidumbre ha elevado el malestar entre los trabajadores, que denuncian la falta de información por parte de la dirección y los accionistas sobre el estado real de la negociación. También señalan al Gobierno: aunque reconocen la legitimidad del veto a la oferta del consorcio húngaro Ganz Magav Europe, consideran que, tras haber declarado a Talgo como “empresa estratégica” e intervenir en el proceso, el Ejecutivo debe asumir su responsabilidad y facilitar el cierre de la operación con Sidenor.
La Sección Sindical de CC.OO. en Talgo ha emitido un comunicado en el que denuncia la “falta de rumbo” de la dirección y la “deficiente gestión productiva” que, en su opinión, atraviesa la compañía. Además, expresa su preocupación por las consecuencias que la penalización de Renfe podría tener sobre el futuro de la empresa, y alerta de que más de 2.500 empleos directos están en juego. El sindicato considera que una empresa pública como Renfe no debería tomar decisiones que comprometan la viabilidad de Talgo, especialmente cuando está en juego el tejido industrial y laboral del país.
Los trabajadores también exigen transparencia en el proceso de venta y lamentan enterarse de los avances únicamente a través de los medios de comunicación. Aseguran que seguirán defendiendo sus puestos de trabajo con todas las herramientas a su alcance y apelan a las partes implicadas (Gobierno, Talgo, Renfe, Trilantic y Sidenor) a alcanzar una solución inmediata que evite un deterioro irreversible de la compañía.
El proceso de venta ha estado marcado por la intervención del Gobierno, que en agosto vetó la oferta del grupo húngaro Magyar Vagon, alegando razones de seguridad nacional debido a sus vínculos con el primer ministro Viktor Orbán y, presuntamente, con Rusia. Posteriormente, el Ejecutivo apoyó la propuesta de Sidenor, respaldada también por el Gobierno Vasco y las fundaciones BBK y Vital, que ofrecieron 4,80 euros por acción si se cumplían ciertos objetivos financieros en 2026 y 2027. Sin embargo, la operación se ha retrasado, y el consejero vasco de Industria, Mikel Jauregi, ha indicado que espera que el acuerdo se cierre en junio, una vez resueltas las cuestiones financieras relacionadas con la multa de Renfe y la financiación de la deuda de Talgo.
Mientras tanto, la incertidumbre persiste, y los trabajadores de Talgo continúan esperando una solución que garantice la estabilidad y el futuro de la empresa y sus empleados.








