El año 2022 no ha sido un buen año para las exportaciones españolas de acero y primera transformación. Después de la intensa recuperación de 2021, las exportaciones han regresado a la casilla de salida de la pandemia como consecuencia de los altos precios de la energía, tal y como apunta Alejandro Arnao Solera de UNESID.
Se desploman las exportaciones: en 2022 retrocedieron un 14% hasta 8,1 millones de toneladas, lo que supone volver prácticamente a 2020. Esta caída refleja una pérdida de prácticamente 1,4 millones de toneladas, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas y similar al de la pandemia, como consecuencia del impacto del coste de la energía.
Continúa la caída del mercado extracomunitario. Las ventas a países no europeos cayeron cerca de un 24%, hasta 2,2 millones de toneladas (27% del total), la más baja desde la crisis inmobiliaria y que contrasta con la evolución de las importaciones procedentes de estos países. El peso de esta región ha ido descendiendo progresivamente desde el máximo que se alcanzó en 2014.
A pesar de la caída, el mercado comunitario se mantiene en máximos. Se destinaron a la UE casi 6 millones de toneladas, lo que supone un descenso del 10,1%. El volumen de 2022, no obstante, es el segundo más alto desde 2010 incluso con el impacto de la energía.
Por productos la caída fue generalizada, sin grandes cambios en el top-6. En total se exportaron 1,8 millones de toneladas de perfiles, lo que representa un descenso de casi el 11% sobre el año anterior. Por el contrario, el alambrón y las bobinas laminadas en caliente no inoxidable experimentaron las caídas más intensas (-33% respectivamente). En general todas las categorías principales cayeron por debajo de la marca de 2020 (salvo las bobinas laminadas en caliente no inoxidable y los perfiles) como de 2019 (menos las bobinas laminadas en frío inoxidables).
Balance de 2022: el valor de las exportaciones de acero supera a la importaciones.
En el último año el desorbitado coste de la electricidad frenó la recuperación de las transacciones comerciales españolas de productos siderúrgicos y primera transformación. A pesar de este deterioro, en 2022 el sector consiguió mantenerse entre los principales exportadores de la industria manufacturera según .
Aunque el déficit se triplicó hasta casi los 2 millones de toneladas, el valor monetario de las exportaciones españolas de acero subió hasta 12.250 M€ por segundo año consecutivo, el máximo histórico, lo que ha permitido mantener el superávit comercial en 102 millones de euros (en parte gracias al mayor valor añadido de las exportaciones).
Sin embargo, la competitividad de las exportaciones se encuentra en riesgo si se mantiene el desorbitado coste de la electricidad en España. Es cierto que la evolución reciente nos está dando un respiro, pero todavía en abril de este año el precio de la luz es un 40 % más elevado que en 2019, el gas es casi tres veces más caro y el coste del CO2, que se encuentra en máximos históricos, se ha multiplicado por cuatro.
Estos niveles son claramente insostenibles para la actividad industrial, especialmente cuando 2023 ha empezado con el mismo tono que acabó 2022. La industria no puede esperar más, necesita unos precios de la energía estables y predecibles que garanticen la competitividad de las exportaciones en los mercados internacionales.