15 de Julio de 2026

Economía y precio del metal y del acero

El consumo de cemento roza los niveles prepandemia con un crecimiento cercano al 9% para final de año y 14,6 Mt

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El consumo de cemento en España ha crecido un 13% en los primeros ocho meses del año, hasta alcanzar las 9.581.951 toneladas, 1.152.774 t más que en el mismo período de 2020, según los últimos datos publicados en la Estadística del Cemento. Si comparamos estas cifras con el mismo período de 2019, aún se registra un diferencial negativo del 2%, aunque los indicadores económicos manejados por Oficemen apuntan a que, al cierre del año, casi se habrán recuperado los niveles prepandemia.
La evolución de la tasa interanual en los últimos tres meses, unida a otros indicadores económicos como la obra pública o la edificación residencial apuntan a un resultado para el conjunto de 2021 más optimista que el vaticinado en enero, cuando el sector cementero preveía un ‘crecimiento cero’. En el escenario actual, desde Oficemen se estima que el año se cierre con un crecimiento respecto a 2020 en el entorno del 9%, lo que permitiría alcanzar un consumo de 14,6 millones de toneladas, un volumen cercano a los 14,72 millones registrados en 2019, último ejercicio no afectado por las restricciones de la pandemia.
Las previsiones para 2021 estarían alineadas con las actuales cifras de crecimiento acumulado en el año móvil (sep20-ago21), con una tasa positiva del 8,4%, que eleva el total de cemento consumido en nuestro país en los últimos 12 meses a 14,5 Mt. La tasa de crecimiento acumulado interanual, uno de los indicadores más fiables para evaluar la evolución en el medio plazo, salió de números rojos en abril y ha mantenido el crecimiento desde entonces. “Confiamos en que este impulso de los últimos meses nos lleve a ir consolidando poco a poco una nueva etapa y acercarnos a países de nuestro entorno, como Portugal o Alemania, donde el consumo de cemento per cápita sigue siendo mayor”, explicó recientemente el presidente de Oficemen, José Manuel Cascajero.
Perspectivas para 2022
Para establecer sus previsiones, Oficemen parte de una situación actual en la que la obra pública vuelve a ser el principal destino del consumo de cemento, con una licitación al alza, especialmente en infraestructuras relacionadas con el agua y el medio ambiente, que se elevan un 190%, frente al 70% de incremento de media. Y para 2022, la industria cementera espera que esta última partida se incremente aún más, ya que empezará a apreciarse la incidencia en las inversiones de los fondos procedentes de Europa.
En esta misma línea, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia anunciado por el Gobierno de España incluye para los próximos tres años obras de mejora destinadas a los recursos hídricos, saneamiento, depuración de aguas o a la rehabilitación energética de edificios y obras de urbanización. “España presenta un importante déficit de inversión en infraestructuras para el medio ambiente, donde se destina un 45% menos de recursos que la media de nuestros vecinos europeos”, afirmó Cascajero. Para el presidente de Oficemen, “mantener nuestra competitividad como país exige acometer inversiones en infraestructuras más sostenibles que aporten dinamismo económico, valor añadido y cohesión territorial, en las que el cemento y el hormigón son claves”.
Por lo que respecta a la edificación, se estima un crecimiento del 18% en obra residencial para este año, lo que supondría alcanzar las 101.000 viviendas visadas. Se prevé que esta situación continúe en 2022 hasta alcanzar las 107.500 viviendas, con un crecimiento del 6,5%. “Si se cumplen estos indicadores económicos, en 2022 el consumo de cemento podría crecer en una horquilla de entre un 3 y un 5%, hasta alcanzar los 15 millones de toneladas, un volumen que cobra valor si tenemos en cuenta que se convertiría en el mejor registro de la última década”, indica el presidente de Oficemen.
Competitividad y exportaciones
Las exportaciones, al cierre de los últimos ocho meses del año, superan los 5 Mt, con un crecimiento acumulado del 25,4%. No obstante, la evolución negativa en julio y agosto ha ralentizado el ritmo de crecimiento, con una caída del 10,6% el pasado mes. “España ha sido tradicionalmente uno de los principales exportadores de cemento del mundo pero, en el actual contexto de pérdida de competitividad, motivado sobre todo por la escalada de los precios eléctricos y de emisiones, mantener el actual ritmo paulatino de crecimiento exige cada vez un esfuerzo mayor de nuestra industria”, indica Cascajero.

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