Alcoa, el mayor productor estadounidense de aluminio, registró un beneficio neto atribuido de 469 millones de dólares (433 millones de euros) durante los tres primeros meses de este año, lo que supone una mejora del 168 % respecto de las ganancias obtenidas un año antes.
El grupo facturó casi un 15 % más gracias a la revalorización de las cotizaciones internacionales del aluminio primario. Pese a esto, la compañía siguió adelante con sus planes para dejar de producir el metal en la fábrica gallega de San Cibrao, en principio, de forma temporal, hasta el 2024. El presidente de la compañía y consejero delegado, Roy Harvey, explicó que el precio de la energía en España era insostenible, de ahí la decisión de hibernar las cubas de aluminio en la planta gallega. Aunque añadió que confiaba en volver a ponerlas en marcha con contratos de suministro de energía capaces de reducir significativamente la curva de costes.
«Tuvimos un excelente comienzo de año con una rentabilidad récord en el primer trimestre, incluido un ebitda trimestral que superó los mil millones de dólares por primera vez en nuestra historia», dijo Harvey, quien destacó la capacidad de la multinacional para administrar de manera efectiva la cadena de suministro y mantener la estabilidad de las operaciones en un mercado volátil influenciado por eventos mundiales.
En este sentido, durante la conferencia con analistas posterior a la publicación de las cuentas de la compañía, Harvey indicó que la guerra en Ucrania ha exacerbado las interrupciones de la cadena de suministro previas al conflicto, además de crear «algunos impactos colaterales» sobre el crecimiento económico mundial.
«Acabamos de ver al FMI reducir sus expectativas de crecimiento (…) Y creo que eso tiende a comenzar a erosionar un poco parte de la demanda, porque el aluminio está muy ligado al ciclo económico general», advirtió.





